El 30 de enero fuimos de nuevo testigos de la aprobación de una reforma que sólo cuenta con la mayoría absoluta del gobierno y el rechazo de prácticamente la totalidad de la comunidad educativa. Hablamos del nuevo decreto 3+2, que pretende reducir el actual grado universitario de cuatro años a tres y ampliar los masters a dos años, obligando indirectamente a los/as universitarios/as a realizar esta costosa especialización, ya que el grado pasará a enseñar contenidos tan básicos que será indispensable para poder optar al mercado laboral. Centrándonos en el ámbito económico, nos remontamos a la época de licenciaturas donde estudiar costaba 5000€; avanzamos hacia Bolonia, el sistema educativo actual, que eleva la cifra del mismo título a 12000€; y el nuevo modelo universitario del 3+2 supondría a un estudiante un coste mínimo de 14000€. Con estos datos no puede ser descabellado pensar que sólo unos/as pocos/as privilegiados/as tendrán acceso a los estudios de master.
